Cuida tu alma.
Cuida tu ser.
Porque eso es lo más importante.
No importa a quién le entregues
tu corazón o tu mente.
Importa a quién quieras entregarte con toda tu alma y todo tu ser.
Porque nunca he escuchado a alguien decir: «Le voy a vender mi corazón/mente al diablo».
